El lunes 26 de Abril, el movimiento estudiantil en huelga por poco muere de carcajadas al presenciar el forzado intento del presente administrador colonial Luis Fortuño de dar la impresión de tener todo bajo control, lo cual no es extraño para la apologética gubernamental. El lenguaje transparente desenmascara al gobernador, comenzando su mensaje de presupuesto ante la legislatura con una clara “tiraera” hacia el estudiantado en huelga. Nos muestra lo que todo el pueblo sabe, pero él no entiende: que los estudiantes estamos efectivamente retando las políticas que hasta ahora han amenazado impunemente al país, y que somos una amenaza para dicha impunidad. Con la bandera “pecosa” en el fondo, estigmatiza a los estudiantes con todo el armamento del discurso ilógico y emotivo, que solo podrá convencer a los más enajenados en cuanto a la universidad. Al igual que el mensaje en febrero, el gobernador se recuesta de un montaje publicitario, con llamativa visual canalizada hacia la “masturbación” colectiva de aquellos que se comen su cuento.
Ante la contra-presión que le impone el estudiantado, Fortuño debe valerse de la estrategia política de criminalizar a los huelguistas. Nos amenaza advirtiendo “estamos aquí listos y dispuestos a brindarles ayuda”, dirigiéndose a las autoridades universitarias, y claramente haciendo referencia a la fuerza represiva estatal (colonial) bajo su mando. Y todo esto responde obviamente al tape político del cual se han valido los partidos de mayoría para desviar la atención de los problemas fundamentales del Estado Libre Asociado. Le dice el gobernador al ex presidente de la UPR, Antonia García Padilla, que debió “ponerse los pantalones antes”; su crítica a la administración de la universidad se alimenta de las vendettas político-partidistas. A la vez, aboga por la autonomía universitaria, como si fuese un chisme callado que tanto la Junta de Síndicos como la presidencia de la universidad son cargos políticos. Como dicen, hay que reír para no llorar.
El espejismo que pretende crear el gobernador en cuanto a la universidad se convirtió en un transparente y absurdo ataque a la idea misma de la universidad pública, alegando, con su tono desesperado, que la Universidad del pueblo es una carga contributiva, lo cual justifica claramente la privatización. Podríamos irnos por la tangente, y comprobar con ésto la sospecha de que en realidad los líderes del PNP son estadolibristas de closet, pues para ser supuestamente “estadoista”, no parece tomar en cuenta la realidad colonial de nuestro país. Esto se ve cuando deliberadamente usa la palabra “privilegio” para dirigirse a las becas, e incluso al derecho de la educación superior. Es una realidad que en nuestra triste colonia, la educación superior no es un derecho reconocido, pero se le escapa a la mediocridad del supuesto abogado Fortuño que el hecho de no estar reconocido en Puerto Rico no quiere decir que automáticamente el derecho a la educación no es un reclamo legitimo. No podemos imaginarnos un momento más cómico en todo el mensaje sobre la universidad, que en el cual el gobernador pretende convencer a la gente sensata, a medida de aplausos, en fin, mediante todo un circo, que $4,082 al año en becas Pell son suficientes para pagar matricula, libros, vivienda, comida, cuotas de tecnología, plan médico, ect. Si no sirve en abogacía ni en finanzas, mucho tendríamos que exprimirle para sacar de él un buen administrador colonial. Pero claro, ¿qué más podemos esperar?
Toda la maquinaria del gobierno de turno, incluyendo a los “analistas” radiales pagados por el PNP, ha querido hacer ver que nuestra justa huelga, en las propias palabras del administrador colonial, trata de un “minúsculo grupo” que no quiere estudiar. Es el mismo argumento de la administración universitaria, que olvidan que la Asamblea General, la cual es soberana, votó a favor de todo este proceso huelgario, establecido con el quórum dictaminado por la ley universitaria. Con todo y eso, se utiliza el discurso cuantitativo, y no cualitativo, de las “minorías”. Sin embargo, ¿qué pasaría si en las elecciones generales del 2012 el PNP pierde sólo porque asistieron a votar 1,000 personas? Entonces, ¿quién se quejará del voto de una “minoría”? Si lo hicieran los penepés, podrían salir del closet como fascistas anti-democráticos, aunque al parecer no les falta mucho camino por recorrer.
En cada mensaje, el gobernador hace un nuevo pronóstico astrológico y con nostalgia mira las estrellas para presumir una mejoría. Pero la realidad es que el sistema económico va más allá del cuadre fiscal, adentrándose en la realidad humana que alimenta el verdadero análisis económico. Pero los que defienden las ataduras imperiales, solo se pueden valer del mito. Sobre el déficit es muy sencillo para un administrador colonial decir que éste baja de un 33% a un 12% cuando se privatizan servicios esenciales, se imponen más contribuciones, se despiden empleados públicos y se criminaliza al evasor pero no a las deudoras grandes corporaciones multimillonarias. Y todo con un efecto a corto plazo para luego cantar victoria. Pero luego cuando el bolsillo del contribuyente esté hueco y no pueda pagar los impuestos, inyectar dinero a la economía (comprando), el estancamiento del Estado Libre Asociado aumentará para sí la dependencia económica que actualmente se encuentra en un 50%. La economía se desestabilizará a un nivel donde ya solo quedará esperar. Pero para cuando esto suceda seguramente el gobierno de ese momento se encontrará supuestamente “fiscalizando” al partido opositor. Pero, ¿qué se pretende esperar? ¿La mágica solución de la estadidad? El PNP puede delirar sobre administrar un estado de la Unión que sea dependiente, ¿pero está el Congreso dispuesto a tener un estado tal? De la misma manera que el PPD pretende que el Congreso vaya por encima de sí mismo por salvaguardar la imagen supuestamente autonomista de ese partido, el PNP pretende que E.E.U.U. sea lo que no es: torpe. Mientras los verdaderos privilegiados que el partido de turno dejó presenciar el mensaje gritaban “¡Queremos estadidad!”, “¡Queremos estadidad!”, no es inimaginable que en el Congreso les ripostaran, “Go to hell!”, “Go to hell!”.
Si Fortuño pretende representar al pueblo, falla, pues nosotros no doblegamos. Sin embargo él, parafraseando las palabras de Albizu, se pone en cuatro patas para que las grandes corporaciones extranjeras (la verdadera agenda ajena a la universidad) cabalguen sobre sus espaldas, apresurados por los látigos imperiales. Veremos ahora cómo en todos sus mensajes faltará un año para la mejora, pero esperemos que nuestro pueblo no caiga en la tan contagiosa amnesia colectiva.
“Los jóvenes tienen el deber de defender su Patria con las armas del Conocimiento” – Pedro Albizu Campos